sábado, 29 de enero de 2011

Diría que buscándote...

-Espera, me dijiste que te llamabas...?- oí de tí...
-Hey! Ya vamos de nuevo!- te interrumpieron...
-"Qué?!"- pensé...
Te fuiste, reprochando, me dejaste; con palabras en la boca, con pensamientos revoloteando por mi mente, golpeando mis sentidos, agotando mi energía... No se tu nombre, eres el desconocido... Eres ese ser que desde hace tiempo, tal vez siempre, estuve esperando, ese "no sé qué", que hace que todo sea agradable, el desprecio, la agonía, incluso el tedio... Algún día, me marcharé al patíbulo, riendo, cual chiflada... Porque sé que te conocí, sé que en un momento, sólo en una mirada, supe todo de tí... Sé que ahora puedo morir sin tener que arañar el suelo, puedo irme, sin decir que nada mereció la pena... Ahora sí, porque TE CONOZCO...

                                                                                                                                                                            M.C.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Debo decirte que nací al conocerte...

Debo decirte que nací al conocerte, tu alegría impecable me cautivó, me volvió todo pensamiento hermoso a la mente, nada me había hecho tan feliz, nada, ¡NADA!, y no creo que nada lo haga, ahora que apareciste tú… Porque aunque no lo creas, y digas que exagero, te me haces indispensable, estúpidamente necesario.
¡Cuánto sueño con tus ojos! Brillantes, y apasionados, con esos ojos que aquel día me miraron con la ternura de un hermano mayor. ¡Cuánto sueño con tus labios, con tus caricias!, que no existieron nunca, y que sé, jamás existirán, tan lejanos, tan distantes, tan dolorosamente imposibles.
Tu novia, esa maravillosa chica que dices, “está a tu nivel”; es la persona más afortunada de este mundo; porque una persona que merezca que la ames como lo haces con ella, es una persona que posee el regalo más raro y hermoso de todos, algo que pocos seres humanos pudieran siquiera pensar…Si ella lo merece, merece también mi más humilde y sincero respeto, ya que te considero lo suficientemente de buen gusto y juicio.
¿Sabes?, muchas veces me he dicho que no hay razones para amarte, siempre buscando respuestas en mí misma que me hicieran saber que era cierto, que no valía la pena quererte así; pero de hecho, las hay, hay infinitas razones por las cuales eres tan importante en mi vida, y todas se resumen a: ERES LA PERSONA CON LA QUE HE DIVISADO MI FELICIDAD… Sólo divisado, porque, lamentándolo mucho, tendría que tenerte para ser PLENAMENTE feliz. Pero, al verte sonriendo, al saber que estás alegre, animado; parece, que por un momento, ese vacío se llena, pero sólo, POR UN MOMENTO…

Marie Conde